¿Quieres quitarte la vida, o Destruir tu Familia? Por: Edgar Yamil Yitani Ortega.

Una familia unida vive mejor, el suicidio no es la mejor salida a los problemas, un buen lider o guia es parte del exito familiar.

Puebla, Puebla, México. (AmbosMedios) Junio 1°, 2006. -- ¿Quieres quitarte la vida, o Destruir tu Familia?

La tranquilidad, la lealtad, la humildad, la sencillez, la paciencia y el amor como el respeto por todo y por todos, son el mejor de los caminos para vivir en paz.

Es urgente el que las personas que conforman una familia, estén en contacto diario, sincero y en muy buenos términos.

La comunicación, diaria, constante, abierta, sincera, lejos de toda ofensa, amenaza o mal trato, son el mejor camino par lograr tener una familia unida.

Los hijos que quieren castigar a sus padres al no dirigirles la palabra o escondiéndose de ellos, para no tener conversaciones; están abriendo una brecha que actuara en su contra y por lo regular de graves consecuencias.

El padre o la madre que quiere castigar al hijo con indiferencias y malos tratos, solo lograra perderlo.

Hay padres irresponsables que lejos de pasar su tiempo libre con la familia, lo hacen con los amigos en una cantina, en donde lejos de unirse a su familia, se la pasan degradándola y poniéndola en evidencia con un grupo de amigos que finalmente nada harán por ellos.

Igual existen muchas madres, que solo lo son para la gente y que no hacen su labor como tal dentro de la familia, todo son las amigas, los compromisos o el trabajo y se olvidan de que son el eje principal sobre el cual gira la familia.

Lastimar a la familia, con comentarios hirientes, con comparaciones entre los propios hijos, o valorando más la ausencia de unos que la presencia de otros, es una forma de destruir a la familia entera.

Ningún amigo o amiga de nuestros hijos es mejor que ellos, quizá tengan algunos detalles, comportamientos o conceptos de la vida mejor ubicados en el contexto de su edad y forma de vida; pero ello no es excusa para degradar, ofender o menospreciar el esfuerzo o el comportamiento de nuestros seres queridos.

La madre soltera, la divorciada o el hombre en los mismos supuestos, que se dedican a maldecir al cónyuge que la abandono o que la dejo por otra o por otro, solo logra que en la familia, o en lo que queda de ella, se reproduzca el odio, el rencor y la mala conducta.

Estos son caminos que llevan a los integrantes de la familia, a una debilidad moral, a un trauma emocional y a una debilidad interior que muchas de las veces los lleva a buscar una salida fácil y equivocada y es por ello el alto índice de suicidios en la actualidad.

Quien siembra terror, recoge abundante terror, que en la mayor parte de las veces resulta tan incontrolable, que termina por acabar con quien lo sembró.

Así mismo quien trata de ofender a los demás para demostrar su inocencia o su buena voluntad, solo estará perdiendo el tiempo, ya que nada positivo lograra.

También la familia se choca, se fastidia de estar escuchando los prodigios de los demás y las fallas y debilidades de ellos; por ello las familias terminan por desintegrarse, por ello prefieren abandonar lo que tienen y jugarse la vida en otras circunstancias.

Las personas se cansan de vivir bajo el yugo de la desgracia, de la ofensa y de las maldiciones.

    

Nadie aguanta que lo menosprecien a diario, que lo ofendan o que lo humillen, tan solo por que alguien se cree con una autoridad superior.

Los padres son guías familiares, no amos y señores de ella; ellos tienen una responsabilidad, la de buscar una buena y sana convivencia entre todos y cada uno de los integrantes de la familia.

Su papel no es el de sargentos o capataces que tratan de menospreciar o de humillar a los demás.

Recordemos que el respeto se gana, se obtiene de la personas gracias a que estas tienen o dan un trato justo para todos.

El ser humano respeta a quien se da a respetar por sus acciones y palabras.

Otra cosa es que teman a quienes por la fuerza o en su abuso de autoridad o mandato, los amenazan, los castigan y con ello denigran a su persona.

Pero hay una gran diferencia entre temer y obedecer, tanto como existe una diferencia entre el aceptar por voluntad propia o por presión.

Los padres en ambos casos, no deben de cruzar la línea de la privacidad de los hijos y menos aun deben de derrumbarla con humillaciones y ofensas, tampoco es valido maldecir a los propio hijos, ya que llevan nuestra propia sangre y ello, solo retornara hacia quien infiera las amenazas y los insultos con mayor fuerza y contundencia.

Sin embargo, cuando en la casa todo es amor, cuando en todo hay dulzura y afecto; la familia se siente mas comprometida y se hace mas unida.

El afecto debe de ser sincero, y entregado en cada acto, en cada palabra y debe de fluir en forma natural y transparente.

Golpear a la familia, sin importar si es la madre, el padre o los hijos, es un camino hacia la desesperación.

La fármaco dependencia también lleva a los integrantes de una familia a situaciones drásticas, raras, increíbles y llenas de tropiezos, que no siempre se pueden salvar.

Muchas de las veces, los fármacos y las drogas, así como el alcohol y otros vicios, son la salida fácil a los problemas y la ruta mas corta hacia la muerte.

El divorcio de los padres, es también una de las causas que arrastran a los hijos, a estas situaciones.

Lo que no debiera de ser, pero que sin embrago se da y que también sucede cuando los hijos se casan y se separan o se divorcian y tratan unos y otros de encontrar culpables para no cargar con las culpas que les corresponde.

Este tipo de impreparación para enfrentar los problemas de la vida, son los que hacen a la gente insegura, los hacen temerosos de todo y los van debilitando día con día.

Ello sin importar su dura apariencia, o lo que pretendan mostrar al mundo; ya que dentro de ellos su fragilidad es mucha y tan sensible como el mas delgado y fino cristal, que bajo una presión inesperada puede arrastrarlos a la muerte.

Es importante la comunicación, es importante que la persona no se sienta sola, a pesar de estar rodeada de gente y accesorios.

Recordemos que los lujos y los regalos no compran afecto, no dan cariño ni tampoco satisfacen la necesidad de ser amado por alguien.

En estos casos como en muchos otros, el guía, debe de cumplir con su obligación de apoyar y al mismo tiempo de no interferir en su vida familiar y en sus actos personales.

Un consejo, una plática positiva, la orientación y el apoyo, suelen ser mas fuertes y perseverantes que un golpe o una ofensa.

Quien quiera ayudar, debe de hacerlo con humildad, sin el deseo de ofender, intimidar, menospreciar o amenazar.

Debe de hacerlo con tal inteligencia que las personas sientan que no están solas, que son importantes y que siempre hay una razón para vivir.

También debe de enseñarle a crear en su familia aquel cariño que busca y que no recibe, mostrándole que tanto se recibe cuando se da, que ya no hace falta esperar a recibir nada en compensación.

La familia unida, la que comparte alegrías y tristezas, siempre encuentra una solución benéfica a todo, ya que la riqueza esta en lo que los une, en su afecto y confianza y no en los bienes que los rodean.

La satisfacción de dar lo mejor de uno y de que las personas puedan recibirlo sin esperar por mas, es una gran ayuda para su interior, el cual se ira fortaleciendo y al mismo tiempo ese cristal interior ira cambiando de consistencia, fortaleciéndose y haciéndose cada vez mas resistente y fuerte, sin perder su calidad ni su transparencia, simplemente aprenderá de la vida mas secretos y valorara sus actos con mayor prudencia.

Pero el padre, la madre. el hermano, el profesor, el instructor o el guía, deben de cuidar de no desalentar el afecto hacia la familia, tampoco debe pretender suplantarlos y menos aun debe de atacarlos, agredirlos o menospreciarlos.

Menos aun deben buscar poner a unos contra los otros, o tratar de ocupar el lugar de uno de ellos.

Recordemos que cada uno de nosotros es una valiosa parte de la existencia de nuestro mundo y como tal debe de ser cuidada y preservada por los mejores caminos.

Un guía, así como un padre o un hermano, deben de proteger a quienes lo necesitan, sin referirles el pasado y sin lastimarlos, menospreciarlos o humillarlos al ayudarlos.

La ayuda que se da buscando menospreciar a la gente, solo logra revertir su fuerza y lejos de ser una ayuda se convierte en una pesada carga muy difícil de llevar a cuestas.

Desafortunadamente, no todos los guías están preparados, ya que son pocos los que tratan de llevar una vida recta, honesta y dentro de una línea del buen comportamiento.

No se trata de ser unos santos, tampoco de espantarse de todo, simplemente que se debe de profesar con el ejemplo, se debe de sacrificar un poco de nuestro tiempo y debemos de aprender que hay cosas que aun que se quieran no se deben de hacer o realizar.

Un guía no puede andar peleando por las calle, tampoco puede ni debe de agredir a sus semejantes porque lo estorban o lo amenazan.

Siempre habrá gente que quiere lastimar al que prospera, siempre habrá quien no pueda perdonar el error ajeno y busque agravar las situaciones en su contra.

Por ello es que un guía, un padre de familia, un hermano mayor o menor, debe de ser mas precavido, más cauto, más talentoso, mas humilde, tan valeroso como para rehuir los pleitos y las peleas con personas que intentan llevarlo a un punto fuera de sus cabales.

Siempre existirá la gente que envidie sus logros y que tratara de que estos se pierdan en un instante, pensando que así podrá tener lo que el ahora posea.

La vida es tan corta, que no vale la pena vivirla de forma equivocada; además de que sierre habrá tiempo para corregir el camino y tener una vida mejor; la cual podamos compartir con nuestros seres queridos y así heredarles lo que no se ve, lo que no tiene forma, pero que sin embargo todo lo llena, una amor sincero que perdurara en todos los tiempos.


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