Puebla, Puebla, México. (PRWEB) May 13, 2006
En el camino filosófico de las artes marciales, parte 1.
Todo practicante de las artes marciales, debe de ser guiado en la historia de la técnica y disciplina que practica, no se puede dejar fuera a nadie, es importante que se les den los conocimientos necesarios desde que ingresan para que cada discípulo pueda decir con certidumbre cual es la técnica marcial que se encuentra practicando.
Sin soberbia, sin excesos y menos aun con presunción, se debe hablar a los discípulos, siempre con la mayor humildad y sencillez posible.
El guía, debe de poder explicar de donde proviene y cuales son sus exponentes históricos más sobresalientes; debe de mostrar la raíz de la filosofía que lo sustenta.
Explicar el porque de las cosas y la razón de cada una; ahí es en donde se ve la verdadera capacidad del instructor o guía marcial.
Igualmente debe de saber de que nación, provincia o a que continente pertenece la raíz del arte marcial que esta aprendiendo.
De tal forma que pueda sentirse orgulloso de lo que esta practicando, que a la vez lo haga sentir seguro, ya que sabe que ha servido a grandes causas y familias.
El practicante al hablar sobre su técnica y escuela, debe de hacerlo con entusiasmo, con la credibilidad no solo para el, sino para que logre conquistar a quienes le escucha.
Así es como crecen las grandes escuelas, de esta manera es como la gente toma confianza de los maestros y practicantes.
Cuando en una escuela todo se quiere mantener entre sombras y misterio, ten cuidado. Ya no estamos en los siglos en que los antiguos crearon las técnicas marciales, en donde la técnica era secreta, ya que solo así lograban tener una mejor oportunidad de sobrevivir a los enfrentamientos mortales con otras familias rivales, conquistadores e incluso escuelas; en donde los enfrentamientos eran a muerte y eran para apropiarse de los bienes de los demás.
Hoy en día, los practicantes asisten a torneos, en donde las reglas están hechas para demostrar la calidad, la potencia, la velocidad y el control entre muchas otras cosas.
Ya no se busca matar al adversario, por el contrario, quien busca lastimar a otro practicante es duramente reprimido, ya que ese no es el camino verdadero del arte marcial como deporte y como defensa.
La capacidad del practicante se demuestra en su control, en sus actos diarios, en la aplicación de sus conocimientos filosóficos, deportivos y espirituales.
El conjunto de todo ello es lo que hace valiosa a las personas, lo que los padres buscan es que sus hijos se valoren, que se sientan seguros, que puedan enfrentar los riesgos de la vida y que tengan mayor oportunidad de salir adelante ante situaciones difíciles, inesperadas y graves.
Pero ningún padre o madre envía un hijo para que este se convierta en un asesino, en un asalta bancos o en secuestrador; lo normal es que se lucha por darles una mejor y mayor preparación, para que se formen como buenos ciudadanos.
Creo que un padre o una madre es lo último que desearía para sus hijos, luego entonces, la enseñanza debe de ser clara, transparente y siempre abierta; ello la hará más entendible, segura y valiosa.
Un buen instructor marcial, no puede andar de borracheras con sus alumnos e instructores, tampoco puede salir a la calle para intimidar a la gente o para ofenderla. Menos aun puede utilizarlos para asaltar o robar.
Por el contrario, debe de invitarlos a que aprendan u oficio, a que aprendan a comerciar con legitimidad y honradez, debe llevarlos a zonas en donde su mano de obra pueda ser útil.
Cerca de la escuela siempre habrá un asilo, internado, hogar de huérfanos o desamparados; a ellos también se les puede ayudar a conservar sus viviendas, llevándoles colectas de víveres, ropa o muebles usados, que bien les pueden servir y ayudar.
También puede organizar recorridos por barrancas cercanas o calles circundantes en donde levanten la basura, pinten botes para ese uso, para que ayuden a la gente que necesite de su mano de obra y que no pueda pagarla, quizá pintándole una casa a unos ancianos o arreglando semanalmente el jardín de la zona en que viven.
Pueden arreglar y mantener en buen estado una cancha de básquetbol cercana o un campo de fútbol, es mas pueden hacer sus equipos y participar en torneos de la colonia o de la zona, pero siempre con amabilidad, con gentileza con humildad y gran deseo de ganar.
Ganar para demostrar que su práctica es eficiente, no para burlarse de los que pierden, no para humillar a nadie o para tratar de ganarse la admiración de damas y niños.
El guía debe de ubicar todos y cada uno de los practicantes, sin perder su estabilidad y sin olvidar que todos somos humanos y cometemos errores.